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2017-08-16

Editorial: Un premio que abre una senda

04 de Diciembre de 2012

El Tiempo / Editorial / 28 de noviembre de 2012. El Premio Nacional de Paz que recibieron Carmen Palencia y Gerardo Vega, sirve como reconocimiento a una lucha de la que han sido de alguna manera pioneros, al tiempo que es un espaldarazo para los nuevos retos que se han propuesto.

El Premio Nacional de Paz es una distinción que se otorga desde 1999 a personas, comunidades e instituciones comprometidas con la construcción de mejores condiciones de vida que le cierren el paso a la violencia. El de este año les correspondió a Carmen Palencia y Gerardo Vega, representantes de dos entidades, Tierra y Vida y Forjando Futuros, que tienen ya un trecho importante recorrido en la tarea de apoyar a víctimas del conflicto que quieren recuperar las tierras que les fueron arrebatadas.

Su trabajo se ha concentrado en Urabá, zona del país en donde la disputa por la propiedad de la tierra ha dejado un lamentable saldo de sangre y también de hectáreas despojadas, que se calculan en 150.000, nada menos que el 12,8 por ciento del total de la región.

Pero, más allá de las cifras, lo importante aquí fue el compromiso incondicional de ambos, su entrega por una causa que hoy cobra especial relevancia. Y no ha sido a cualquier precio. En las palabras que pronunciaron en la ceremonia de entrega, el pasado lunes, recordaron a 17 de sus compañeros que han perdido la vida. Minutos antes, en el video que pudieron observar los asistentes, Palencia hizo un doloroso recuento de los "tres maridos y dos mamás" (la biológica y la de crianza) que ha perdido y los seis atentados de los que ha sido víctima.

A eso se refería el jurado al dejar claro que "los dolorosos procesos de victimización no han debilitado su convicción de canalizar sus demandas a través de los mecanismos institucionales. Por esto, han emprendido un esfuerzo titánico para reclamar sus derechos ante la justicia".

Este galardón sirve como reconocimiento a una lucha de la que han sido de alguna manera pioneros, al tiempo que es un espaldarazo para los nuevos retos que se han propuesto. Hoy están en la tarea de constituir una red nacional de organizaciones que apoyen a quienes esperan recuperar sus propiedades.

Su sincero empeño en esta labor es motivo para tomar muy en serio el llamado que hicieron el lunes para que el Estado envíe mensajes contundentes de respaldo en las regiones donde habrá procesos de esta índole, tal y como ya ocurrió en Necoclí este año. También aseguraron que la clave para que esta ley sea exitosa pasa por llevar a cabo más restituciones colectivas. Hay que escucharlos.

http://www.eltiempo.com/opinion/editoriales/un-premio-que-abre-una-senda-editorial-el-tiempo_12406661-4

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