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2017-08-17

Gerardo Vega, una sonrisa armada de verdad

26 de Junio de 2015

Hace unos días escuché hablar por primera vez de Gerardo Vega. Un exguerrillero, activista, defensor de los derechos de los campesinos despojados de sus tierras en Colombia, premio de la paz en este país en el año 2012. Tal y como nos los dibujó en breves trazos José María Ruibérriz me imaginaba un tipo legendario. Uno tiene la fantasía algo desbordada y con esas líneas y unos retazos de memoria tenía ante mí a un enigmático individuo armado, oculto tras un pasamontañas.

Un luchador que recitaba versos cantados “como si hubiera por fin un destino para mis pasos, como si encontrara mi verdad primera,...” Y esa verdad fue la que nos contó, la verdad que anhelan las víctimas del conflicto armado en Colombia, la verdad de los despojados, la verdad que les robaron las armas de los poderosos, la verdad que no tiene nación, ni color de piel, la verdad que tiene condición social, la verdad oprimida. Y la verdad que lucha, se defiende y se arma de razón y la verdad que desea, “la verdad que facilita el proceso de reconciliación más allá del castigo punitivo”, nos contó Gerardo Vega.

Y se plantó frente a nosotros un hombre maduro, cano, de barba cuidada y gesto pausado, sonriente, amable. Habló de su país, de su lucha, de Forjando Futuros, reflexionó y nos hizo pensar lo cerca que estamos unos de otros y lo extraño que se hace que manejen los hilos de manera tan parecida en todo el mundo.

Cerca de un país dominado por las grandes propiedades, en el que el 40% de las tierras se dedican a la ganadería extensiva, despreciando recursos. Cerca de un país con víctimas que aún no han llegado al olvido, aunque podría ser ese su camino sin una Ley como la que ahora intentan afilar para devolver la dignidad a quienes le fue arrebatada.

Cerca de un país que quiso encontrar el camino del consenso y aún no sabe si le llevará al puerto deseado. De un país inmerso en un proceso de paz condicionado, que intenta andar por el alambre. Que no puede reclamar la Justicia Universal a las grandes Corporaciones multinacionales que aprovecharon el murmullo interior para sacar tajada. Empresas condenadas en sus países de origen por delitos “menores” pero impunes por los delitos cometidos en Colombia. Cerca de un país que quiere ocupar fincas porque quiere trabajar y comer.

Cerca y lejos, nada es igual pero todo se parece tanto, tanto. “Ponle voz al sordo y alas al cojo” amigo Gerardo.

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